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MANUEL HINDS - 02 enero 2013

El gobierno no tiene excusas
         
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Aunque a veces trata de hacerlo, el gobierno no logra distorsionar la realidad hasta el punto de hacer parecer que las cosas van bien en el país cuando es obvio que van peor que lo que han ido en cualquier período de su historia. Por eso, desde hace mucho tiempo el gobierno ha decidido tomar dos caminos en sus comunicaciones. Primero, no negar que hay problemas sino culpar a alguien más por ellos, siendo ese alguien más "los veinte años de ARENA". Segundo, inventar que hay alguna dimensión, oculta para cualquier observador externo, en la que el gobierno está logrando grandes progresos que nadie nota pero que facilitarán enormemente el progreso futuro. Esta dimensión inventada es "la opción preferente por los pobres", que el gobierno dice que guía todas sus acciones y que está llevando al país al "cambio". Este tipo de declaraciones se orienta a lograr que los miembros de la clase media del país, que ahora son la mayoría de la población, se imaginen que a ellos les está yendo muy mal porque el gobierno está tomando medidas para que los pobres estén muy bien. Si fuera cierta, esta aseveración le daría sentido a los sufrimientos de su población.

Pero la verdad es que, como lo demuestran las gráficas en esta página, esa "preferencia por los pobres" es una ficción. La gráfica 1 muestra que el ingreso por persona de la población salvadoreña ha estado cayendo en comparación con el del promedio de Latino América y la gráfica 2 muestra que no lo ha hecho para mejorar el ingreso de los más pobres ya que la pobreza no sólo no ha disminuido sino que ha aumentado en el país. Es decir, con el gobierno actual, todos nos hemos fregado—los ricos, la clase media y también los pobres—y los que más se han fregado han sido los pobres. Esto es así porque la caída de los ingresos en comparación con el resto de la América Latina ha sido abismal. Después de haber crecido de 63 por ciento en 1987, en lo peor de la guerra y de las políticas populistas de esos años, a 81 por ciento en 2002-2003, el ingreso por habitante de El Salvador ha vuelto a caer a 63 por ciento del de los latinoamericanos promedio. Es decir, hemos perdido todo lo que habíamos ganado en comparación con el resto de Latinoamérica. Igualmente, el golpe a los pobres ha sido drástico: después de haber caído de 66 por ciento en 1989 a 30 por ciento en 2006, el porcentaje de la población pobre del país ha vuelto a subir a 40 por ciento. Es un desastre completo. La "opción preferente por los pobres" son palabras vacías en el vocabulario de este gobierno, que las usa para tratar de justificar su injustificable incompetencia haciendo pensar que hay algún progreso cuando en realidad no lo hay.

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FUENTE: World Development Data, Banco Mundial, y CEPAL.

Pero las dos gráficas también demuestran que la cantata de que todo es consecuencia de "los veinte años de ARENA" también es falsa. Es cierto que el ingreso por habitante comenzó a declinar y la tasa de pobreza a aumentar en tiempos de ARENA. Pero esto pasó en la última administración de ese partido, la del expresidente Tony Saca. Durante las tres administraciones anteriores el ingreso por habitante salvadoreño creció mucho más rápido que el del promedio latinoamericano y la pobreza se cortó a menos de la mitad en apenas doce años. Estas dos tendencias se revirtieron en la administración Saca y se han mantenido revertidas y acentuadas en la administración Funes.

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FUENTE: Encuesta de Hogares, Ministerio de Economía.

Esto lleva a una reflexión que el pueblo salvadoreño no debería dejar de hacerse si es que quiere aprender de su propia historia. La combinación de la declinación de su ingreso y el aumento de la pobreza se ha dado tres veces en su historia reciente, y las tres veces ha sido bajo regímenes populistas que han prometido acabar con la pobreza en un instante—en los ochentas y luego bajo los presidentes Saca y Funes. Estos tres gobiernos han sido igualitarios sólo en el sentido de haber empobrecido a ricos, medianos y pobres por igual. En vez de riqueza e igualdad, han entregado más pobreza y menos ingresos para todos.

En cambio, de fines de los ochenta hasta el arribo del expresidente Tony Saca, el ingreso mejoró más rápido que en el resto de Latinoamérica y la pobreza se redujo a menos de la mitad. Estos fueron años de políticas serias para mejorar el ingreso y reducir la pobreza.

Es imposible que el gobierno acepte esto. La soberbia y la incompetencia están tan enraizadas en sus funcionarios que se les han vuelto segunda naturaleza. Pero ojalá que el pueblo y ARENA misma pueda diferenciar los dos tipos de períodos que han caracterizado nuestra historia, y nos apartemos de una vez por todas del populismo que nos ha llevado a las decadencias en las que hemos perdido todo lo ganado en los períodos de progreso.

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