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MANUEL HINDS - 11 diciembre 2012

El milagro y el desmilagro de Brasil
         
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Los resultados cada vez más raquíticos de la economía brasileña han puesto en aprietos a la prensa internacional que sólo unos meses decía que Brasil ya había despegado con rumbo al desarrollo, que debido a su gran expansión doméstica se había independizado del resto de la economía global, y que en realidad estaba en camino a convertirse en el motor económico del mundo entero. No sólo era que estaba creciendo rápidamente; era que estaba eliminando la pobreza.

Este milagro se originaba, de acuerdo a estos artículos, en lo que se había dado por llamar "el modelo brasileño", una expresión que nunca se definió claramente pero que supuestamente se basaba en el incremento de la demanda de los pobres que resultaba de los subsidios que el gobierno de Lula les transfería.

El problema ha surgido porque aunque el gobierno brasileño no ha cambiado su política de subsidios la tasa de crecimiento de la economía ha caído catastróficamente en el 2011 y el 2012. Este traspiés ha sido muy embarazoso porque muestra que el indefinido modelo brasileño no puede haber sido la causa del alto crecimiento de la economía en varios de los años entre 2003 y 2009. Los mismos medios que antes elogiaron "el modelo brasileño" ahora se han visto obligados a decir que en realidad este modelo es muy ineficiente y que al país le falta competitividad. Para salirse de la contradicción dicen que Brasil "ha topado con sus limitaciones" pero no explican por qué la falta de competitividad no afectaba a Brasil hace algunos años y ahora sí lo hace, o por qué esas limitaciones se manifiestan ahora aunque no lo hacían antes.

La verdad es que no ha habido ninguna contradicción en el comportamiento de Brasil desde hace muchos años, en realidad durante toda su historia. Como casi todos los países latinoamericanos, Brasil es fundamentalmente un exportador de productos primarios-es decir, depende todavía de la exportación de productos extraídos de la tierra (agrícolas y minerales) que no tienen mayor valor agregado (las exportaciones de productos primarios son el 66 por ciento de las exportaciones brasileñas). Por esta razón, Brasil depende muy estrechamente de los precios de esos productos primarios, y le va bien cuando los precios de estos productos están altos y le va mal cuando estos están bajos. Los que creyeron que Brasil crecía por sus políticas económicas y se extrañan de que haya dejado de crecer sin cambiar esas políticas nunca compararon los datos que se muestran en la gráfica 1, que es una actualización de varias idénticas que he puesto en artículos como este a través de los años en los que se pensó que Brasil iba a convertirse en el motor de la economía mundial. Como se ve en la gráfica, la tasa de crecimiento de Brasil subió de 2003 a 2008 no por sus políticas económicas sino porque los precios de los productos primarios subieron; bajó en 2009 porque los precios de esos productos bajaron; y volvió a subir y a bajar de 2010 a 2012 porque los precios de esos productos subieron y bajaron.

Graficas_Hinds_1

Pero, ¿qué tal con la pobreza? ¿Fueron las políticas de Lula las que la rebajaron o fueron los mismos precios de los productos primarios los que lo hicieron? Desgraciadamente Brasil todavía no ha publicado en forma comparable con otros países las cifras de pobreza para después de 2009. Sin embargo, como se ve en la gráfica 2, es claro que, como es cierto en todo el mundo, la pobreza en Brasil ha tendido a reducirse conforme el ingreso por habitante promedio ha aumentado, y viceversa. En la gráfica se ve que cuando el ingreso por habitante era de $7,232, la gente que ganaba menos de $2 por día representaba el 29 por ciento de la población, mientras que cuando el ingreso había subido a $9,584 PPP, los que ganaban menos de $2 ya eran sólo el 11 por ciento de la población. Todos los puntos intermedios de PIB por persona y de porcentaje de pobreza caen dentro de una línea uniforme que desciende del primero al último punto. Los números en la gráfica dicen que el PIB por habitante (no los subsidios), que ha amentado por la suerte de que subieron los precios de los productos primarios, explica el 97 por ciento de las variaciones en el nivel de pobreza.

Graficas_Hinds_2

En pocas palabras, Brasil no tuvo otro modelo que el de depender de la exportación de productos primarios, ni mayor milagro que el de tener la suerte de que esos precios subieran. Cuando estos subieron, el ingreso de toda la población subió (el PIB) y eso hizo que bajara el porcentaje de los pobres. Ahora que los precios de los productos primarios han bajado, el crecimiento del PIB ha caído. Esperemos que la pobreza no aumente mucho como consecuencia de esta caída en la tasa de crecimiento de la economía del país. Pero no nos sorprendamos de algo que ha sido así desde que Brasil es Brasil, y desde que la mayor parte de Latinoamérica es Latinoamérica.

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