El partido del que se esperaba que hiciera esto era ARENA que, aunque no ejerció ningún liderato en el proceso, no votó a favor de estas medidas. Lo que menos se esperó la gente era que ARENA iba a entrar en una componenda con exactamente los mismos que habían hecho todos los desastres de las semanas anteriores para dejarlos en las mismas posiciones de control que habían tenido antes. Pero eso fue lo que pasó. En contra de todo lo que siente el pueblo, la vida regresó a la normalidad en la política, todo volvió a ser confortable en la Asamblea Nacional, todos regresaron a los profundos entendimientos que logran cuando discuten lo que es realmente importante para los diputados mismos—las marcas de los carros de lujo que se van a comprar y las fechas en las que se comprarán, el número de empleados que se repartirán entre los partidos, el tiempo al que tendrán derecho los exdiputados de gozar de protección pagada por el gobierno, y temas similares. La importancia que tienen estas cosas se confirma con el hecho que son aprobadas con unanimidad o con la inmensa mayoría de votos (a veces hay honrosas excepciones, como las producidas por el ahora exdiputado Guillermo Ávila Qüehl que se opuso al Decreto 743 cuando todo su partido votó a favor).
El nombramiento de la Junta Directiva de la Asamblea, en la que se confirmaron como miembros los diputados más prominentes en la destrucción de la institucionalidad del país de las semanas pasadas, fue uno de estos acuerdos unánimes. Unánime quiere decir que ARENA votó en bloque por confirmarlos allí. La gente que defendió la institucionalidad del país se sintió traicionada.
La excusa de ARENA para haber hecho esto es que "de todos modos ellos ya tenían los votos y lo hubieran hecho con o sin nosotros". Esta es una pobre excusa. Uno espera de sus representantes que defiendan los ideales por los cuales han sido electos, aunque estén en minoría. Uno espera de los líderes políticos que tengan la personalidad mínima que se necesita para plantear que uno está en desacuerdo cuando todos los demás están en contra de uno. Y uno espera que también sepan que a la larga mantener esa personalidad y esos principios es lo que da el triunfo y el respeto a los verdaderos líderes. Si ARENA se va a oponer al FMLN y a GANA y a los demás sólo cuando cuenta con mayoría, ¿Cuál es la diferencia entre ella y GANA y los otros pequeños, que siempre están del lado que va a ganar?
Por otro lado, en estos casos los que pierden ganan. Es un triunfo perder defendiendo los principios. Es una manera de avergonzar a los que están ganando ilegítimamente. A nadie podría jamás escapársele que el exdiputado Ávila Qüehl sabía que perdería la votación del Decreto 743. Sin embargo, votó en contra. La gente admira esta integridad, la de actuar de acuerdo a los principios anunciados a los electores, aunque en el proceso se pierda una votación. Al fin y al cabo, ¿qué significado puede tener "ganar" una votación cuando esa "ganancia" se logra votando por lo contrario de lo que uno piensa, por lo contrario de lo que es el bien del país? ¿Se puede decir que ARENA ganó la votación porque les dio unanimidad a los representantes del FMLN y de GANA y el CN y el PES en la Junta Directiva? ¿Qué fuerza moral tiene ARENA de acusar a estos individuos de haberle quitado diputados de maneras ilegítimas si ella misma, es decir ARENA, vota para depositar en ellos de manera unánime las altas responsabilidades con el pueblo que tienen los miembros de la Junta Directiva de la Asamblea? ¿Es que eran mentiras que los métodos con los que GANA sustrajo a los diputados fueron ilegítimos? ¿O es que ARENA no tiene empacho en poner en la Directiva de la Asamblea a alguien que ella misma piensa que compra votos?
Pero además la experiencia enseña que tomar estas posiciones en defensa de los principios es un camino seguro al triunfo cuando estos principios coinciden con los del pueblo. La gente quiere líderes, no acomodaticios. Ciertamente, si ARENA quedaba fuera de la Junta Directiva, los otros partidos podrían haber manipulado las agendas y las discusiones. Pero un liderato fuerte no permite que esto pase, denunciando continuamente ante la ciudadanía los abusos de la Directiva. El peso de la opinión pública se vio claramente en los casos del 743 y los guardaespaldas de los exdiputados—en ambos casos se tuvieron que echar para atrás. En ambos casos, los que pelearon fueron los de la sociedad civil, no ningún partido político. Pero ambos demuestran el valor de los principios y de la valentía para defenderlos.
El otro argumento para defender la acomodación es que el pueblo quiere que los partidos se lleven bien. Esto no quiere decir que se pongan bien rápido de acuerdo en el número de carros y de guardaespaldas. Quiere decir que respeten la institucionalidad del país en el libre debate de las ideas y políticas que debemos seguir. Y lo que tenemos ahora es una falta total de respeto por la institucionalidad del país combinada con pleitos ideológicos de cara al pueblo para mantener anestesiada a la sociedad mientras en la Asamblea todos se llevan muy bien arreglando el número de carros.
ARENA ha cometido un error muy grave. Ha condonado todos los irrespetos a la ley y la constitución al dar el apoyo para que se eligiera unánimemente a los que las irrespetaron tan groseramente. Ojalá que ARENA cambie porque si no lo hace el pueblo la mirará como una pieza más en la maquinaria de politiqueros que se han enquistado en el poder para vivir una vida cómoda, tranquila y en paz mientras el país se retuerce en su miseria. Al fin y al cabo, si lo que el pueblo quisiera fuera un partido acomodaticio, allí ya está GANA, que siempre encontrará una manera de servir al poderoso. ARENA no debe llegar al punto en que la gente, al verla junto a GANA, se pregunte: ¿Y cual es la diferencia?
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MANUEL HINDS
2013-05-21