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SALVADOR SAMAYOA - 27 mayo 2013

Cuarto año de gobierno Lo bueno: obras concluidas y proyectos novedosos
         
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El gobierno de Mauricio Funes no se ha distinguido por la proyección de nuevas obras públicas, pero en su cuarto año de gestión concluyó la construcción de tres autopistas importantes: una de ellas, la carretera longitudinal del norte, iniciada y bien encaminada, con mucho mérito, por el gobierno anterior. Otra, el Boulevard Diego de Holguín, iniciada y atascada, con gran descrédito, también por el gobierno anterior. La tercera, la reconstrucción de la carretera de "Los Chorros", de gran tráfico nacional e internacional, realizada en su totalidad por el gobierno actual.

La longitudinal del norte fue el componente más costoso del proyecto de desarrollo de la zona norte, financiado por "Fomilenio", un novedoso formato de cooperación de Estados Unidos. El proyecto comenzó a ejecutarse casi tres años antes de que Funes asumiera la presidencia. Además de construir, rehabilitar o ampliar 220 kilómetros de carretera, incluyendo tres puentes grandes y veinte pequeños, se construyeron o se remodelaron 20 institutos nacionales, se brindó apoyo técnico y financiero a unos 15,000 productores de la zona y se realizó una importante cantidad de pequeñas obras de infraestructura y de instalación de sistemas para dotar de agua potable y energía eléctrica a decenas de comunidades rurales.

Aunque algunas cosas no salieron como estaban previstas, "Fomilenio" fue un proyecto bien pensado, una de esas inyecciones grandes de fondos públicos -de cooperación internacional en este caso- con verdadero potencial de incidencia en la superación de la pobreza. Al gobierno de Mauricio Funes solo le correspondió hacer dos cosas en relación con este proyecto: terminar bien la ejecución de todo lo que estaba en curso y construir la red secundaria de conectividad, imprescindible para que la gran carretera fuera útil a las comunidades más apartadas. Aunque estuvo a punto en dos ocasiones de cometer graves errores, la primera responsabilidad fue asumida por el presidente con encomiable sensatez, tanto por el compromiso efectivo de su gobierno con la obra, como por la decisión de permitir la continuidad del Director Ejecutivo del proyecto, Ing. José Angel Quirós. La segunda responsabilidad, la construcción de la red secundaria, por el contrario, fue soslayada y quedó, en su mayor parte, sin ejecución.

Entre los proyectos novedosos del actual gobierno, vale la pena mencionar el de un sistema integrado de transporte del área metropolitana de San Salvador (SITRAMSS). La mala calidad del transporte público, sobre todo urbano y suburbano, afecta desde hace décadas a la población de más bajos ingresos, incluyendo una inmensa cantidad de trabajadores que a diario deben tomar dos o tres autobuses, mañana y tarde, siempre estrujados y sometidos a cualquier cantidad de incomodidades y vejaciones.

Mejorar esta situación es, por tanto, una tarea de primera importancia para la calidad de vida de mucha gente en nuestro país. Otros gobiernos han hecho buenos estudios y planes, pero hasta ahora no había ocurrido mayor cosa. La modernización impulsada por el gobierno de Funes incluye la construcción de una nueva terminal en Soyapango, iniciada en enero de este año, la construcción de dos tramos de carriles segregados, por iniciar a fines del corriente mes de mayo, la renovación de la flota de autobuses con la adquisición de 355 nuevas unidades y la creación del Sistema Integrado Prepago (SIPAGO), programado para iniciar en junio, en Santa Tecla.

Este desarrollo es, realmente, una gran cosa. Aleluya !!! Al fin un esfuerzo significativo en este rubro. Se podrá formular cualquier crítica, incluyendo el señalamiento de que el gobierno obstruyó planes similares del Alcalde de San Salvador para poder impulsar su propio proyecto. Pero al menos está haciendo algo, porque normalmente vemos mucha obstrucción y poca o ninguna construcción.

También es novedosa en su diseño, aunque puede ser problemática, la creación del Sistema Financiero para el Fomento al Desarrollo, que entró en vigor en mayo de 2012, a fines del tercer año de gestión del actual gobierno. Sus instrumentos principales, el Banco de Desarrollo (BANDESAL), el Fondo de Desarrollo Económico (FDE) y el Fondo Salvadoreño de Garantías (FSG) comenzaron a operar durante el cuarto año de gobierno con un patrimonio de $ 283 millones, y supuestamente han otorgado ya unos 20,000 créditos productivos a pequeños y medianos empresarios de diversos sectores económicos.

Este tipo de instituciones estatales de crédito se ha ensayado ya en muchos países, algunas veces con éxito y otras con estrepitosos fracasos. El mayor peligro es que no se despliegue el rigor técnico necesario para evaluar la factibilidad de los proyectos que se financian o, dicho de otra manera, que por tratarse de fondos públicos se otorguen los créditos con criterios políticos o, simplemente, con irresponsabilidad. Si eso ocurre, el sistema tendrá índices de mora inmanejables, vendrán las iniciativas de condonación de deudas y los fondos de los contribuyentes quedarán despilfarrados otra vez. Pero si se maneja bien, el sistema puede contribuir al crecimiento y a la ampliación del número de empresarios exitosos que sostienen la economía nacional.

En otro ámbito, aunque el presidente Funes ha quedado debiendo al país la "meritocracia" que prometió, debe reconocerse entre los impulsos positivos de su gobierno el esfuerzo de la Subsecretaría de Gobernabilidad y Modernización del Estado en pro de una ley moderna de la función pública que sustituya a la muy antigua y obsoleta Ley del Servicio Civil. Algunas organizaciones no gubernamentales, varias de ellas sindicales, han expresado fuertes críticas al anteproyecto, atendibles en buena parte, pero en ciertos casos reiterativas de anacrónicos y anquilosados conceptos de estabilidad laboral. De cualquier manera, la iniciativa puede ser buena para el país en la medida en que ordene y contribuya a profesionalizar el recurso humano al servicio del Estado.

Completa este repaso selectivo y sintético de buenas acciones del gobierno el reciente paquete de seis leyes presentado por el presidente para el impulso de las inversiones. Su vigencia puede contribuir a salir del estancamiento económico, siempre que el presidente deje de borrar con la izquierda lo que va escribiendo con la diestra.

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