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PAOLO LÜERS - 03 agosto 2013

Observador Político Entrevista de cortesía
         
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El viernes 2 de agosto, La Prensa Gráfica comenzó a publicar una serie de entrevistas a los candidatos presidenciales. La primera le tocó a Salvador Sánchez Cerén, el candidato del FMLN. Me salté la introducción para ir de una sola vez al grano, a ver qué dice el candidato de la izquierda.

Las respuestas me parecían extrañas, también el lenguaje. No sólo es evasivo, como ya nos tiene acostumbrado este candidato que se quiere desmarcar del estilo ofensivo de sus camaradas como Sigfrido Reyes, Roberto Lorenzana y Norma Guevara. No, la transformación va más allá y el lenguaje simplemente no me cuadra con el comandante Leonel que conocí hace 30 años, pero tampoco con el diputado y vicepresidente de la República de la posguerra. Ambos no hablan así: "Hoy hay mayor independencia de poderes y por ese motivo se producen conflictos y debates que debemos comprender como parte de un proceso de aprendizaje social". La diferencia no está en los contenidos, sino más bien en la manera de expresarse.

Entonces, regresé a la introducción y encontré la explicación: "Sánchez Cerén respondió estas preguntas por escrito y su equipo las devolvió por correo electrónico antes de que el candidato saliera esta semana hacia Brasil".

Vaya. La Prensa Gráfica anuncia que va a entrevistar a todos los candidatos. Pero en el caso del FMLN, quién sabe a quién entrevistaron? ¿Al profesor Sánchez Cerén, al Buró Político del FMLN, al comando de campaña, o a un asesor de imagen? El lector no lo sabe, yo no lo sé, y obviamente La Prensa Gráfica tampoco lo sabe. Esto, definitivamente, no se hace en un medio serio. Puede haber ocasiones y circunstancias que no permiten una entrevista directa, de cara a cara, donde el periodista es testigo de lo que se dice es auténtico, y donde se puede repreguntar, poner el dedo sobre contradicciones. Pero debe haber una razón casi de fuerza mayor para violar esta regla. Por ejemplo: Yo hice una entrevista por cartas escritas a Iván Simonovis en Venezuela, porque no había forma de entrar a la prisión del Servicio de Inteligencia Bolivariano donde lo tenían aislado. O si alguien me ofrecería la oportunidad de entrevistar por email a Edward Snowden en Moscú, tal vez lo haría, porque mi periódico a lo mejor no me pagaría un vuelo a Rusia... Tal vez, pensándolo bien, no lo haría, porque no me daría confianza el hecho que no le puedo hacer repreguntas, en un tema tan delicado como el espionaje masivo que hace Estados Unidos en todo el mundo.

Pero cuando se trata del candidato a la presidencia en nuestro país, quien obviamente tiene todo el interés del mundo que un medio grande lo entreviste, no hay excusa para legitimar que se rompa la regla profesional que las entrevistas tienen que ser directas, encarando el periodista al entrevistado. ¿Que iba a Brasil? Bueno, se puede hacer la entrevista cuando regrese. ¿Cuál es la prisa?

Así que la entrevista que publicaron los colegas no sirve para nada. Nadie sabe quién habla, nadie sabe por qué filtros pasaron las respuestas. Además es una ofensa a los otros candidatos que, viendo la entrevista a Elías Antonio Saca publicada el día siguiente, sí la hacen personalmente, sin filtro e intervención de los asesores de imagen o publicistas.

Por todo esto, ni vale la pena analizar el contenido. Porque hay enormes vacíos en esta entrevista. Infortunadamente tampoco sabemos si estos vacíos (o sea los temas delicados que no se tocaron) se dejaron por negligencia del medio (que no preguntó), o por resistencia del candidato (que no quiso entrar en estos temas), o por censura de los estrategas de campaña (que cambiaron las respuestas y borraron partes que no consideraban prudentes). Como tampoco confío en que el medio me va a indicar qué otras preguntas se hicieron y que no se contestaron, toda la entrevista es basura y no sirve para nada. Sólo para proteger a un candidato que no se siente capaz a enfrentar, sin filtros, las preguntas que todo el mundo le quiere hacer. Nadie habló de la guerra. Nadie habló de las FARC. No aparece ni pregunta ni respuesta sobre Albapetróleo y sobre quiénes, dentro del FMLN, manejan las ganancias. Tampoco se habla de la tregua, ni de temas como la calidad de la educación, la crisis de desabastecimiento de medicamentos en el sistema público de salud. No se toca la falta de transparencia de los fondos gastados por Casa Presidencial...

Si un medio le quiere dar espacio publicitario gratis a un candidato, que lo haga. Es todo su derecho, si quieren pagar el costo político y de credibilidad. Pero que nos tomen del pelo presentándonos como entrevista un arreglo con los publicistas de la campaña.

Y finalmente, me pregunto: ¿Cómo piensan los estrategas de campaña del FMLN que su candidato va a resistir un debate vivo en televisión? ¿Con un botoncito en el oído donde le trasmiten las respuestas?

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