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MIGUEL LACAYO - 11 junio 2013

Observador Político La tregua, ícono de incapacidad
         
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La tregua de pandillas no es bien vista por la mayoría de los salvadoreños, lo señalan las encuestas. Pactar con criminales, secuestradores, extorsionistas, asesinos, nunca será aceptado en nuestro país, mucho menos por las víctimas de hechos delictivos. Lo que los salvadoreños deseamos es ver a los criminales atrás de rejas, pagando las consecuencias de sus crímenes. Lo que los salvadoreños deseamos es poder ir al trabajo, visitar parientes, o a dar un paseo por el parque sin tener que pagarle renta a un marero, y sin el temor de ser acosado o ser víctima de un atentado. Pero esa libertad la hemos perdido. El gobierno de Mauricio Funes ha fracasado contra el crimen, no han disminuido los niveles de criminalidad. El 90 % de la población percibe que el crimen y la violencia están igual o peor que hace cuatro años.

Aunque muchos creen que la tregua es solo una farsa, muchos estarían de acuerdo en que los pandilleros deben ser encarcelados bajo condiciones de dignidad y salubridad. Aunque sean privados de su libertad, los criminales deben recibir el trato decente que estos no le prestaron a sus víctimas. Por lo anterior, las cárceles deben ser adecuadas para albergar a los reos, quienes deben recibir un nivel y calidad adecuada de alimentación, y deben de gozar de oportunidades de rehabilitación y recreación (dependiendo estas del nivel del grado de peligrosidad del reo), incluyendo acceso a periódicos, a radio, y televisión. Pero esto nunca deben ser condicionado. Nunca se le debe de otorgar a un reo un beneficio a cambio de reducir la criminalidad. No hay que tener muchos estudios para entender que a los criminales tampoco se les puede permitir salir a pasear, a visitar a sus familiares, ni a dar entrevistas de televisión. No es necesario estudiar criminología para entender esto. La labor principal de Estado es, sencillamente, imposibilitar que el reo siga cometiendo delitos.

Por lo tanto, el gobierno debe presentar una adecuado presupuesto tanto de inversión, mantenimiento, como de operación del sistema penitenciario. Necesitamos mas cárceles que cumplan las condiciones mínimas de dignidad para albergar a los casi 27,000 reos. Necesitamos darle el mantenimiento mínimo requerido a las cárceles para que los reos puedan funcionar y vivir con dignidad mientras cumplen sus condenas. Pero todo esto, sin exigir nada a cambio.

El gobierno actual, engañando a los salvadoreños cada vez que presenta el presupuesto nacional, no ha incorporado los costos operativos reales, de tal modo que parezca que el presupuesto de gastos se financiara exclusivamente con los ingresos esperados por el fisco. Esto para evitar el requerimiento de financiamiento que exige dos tercios del voto en la Asamblea. Por lo tanto, aunque mientan en la Asamblea Legislativa, la verdad es que al gobierno no presupuesta para lo básico en las cárceles, ni presupuesta suficiente combustible ni mantenimiento para los vehículos de la PNC, ni le asigna suficiente presupuesto a la FGR, imposibilitando que esta opere al 100 % de su capacidad.

Así como se le debe dar un trato digno a todos los reos, no solo a los pandilleros, el gobierno debe impulsar las medidas necesarias para ya no sigan los reos extorsionando ni planificando atentados desde las cárceles. Se deben suspender las visitas conyugales (es absurdo que un reo goce de servicios de motel mientras cumple su condena) y las visitas no supervisadas (el reo debe estar siempre a la vista de los custodios y deberían estos poder escuchar todas las conversiones que un reo tiene con un visitante). Obviamente, no pueden los reos tener celulares en operación, esto raya en lo ridículo.

Pero lastimosamente el gobierno de Funes y del Fmln pactó con los criminales y esto no lo aceptan los ciudadanos, ni la misma iglesia Católica. El gobierno le otorgó privilegios a los pandilleros y eso no es aceptable. Norman Quijano fue el primer candidato en tomar una postura clara repudiando la tregua, dijo "no habrá tregua con los delincuentes". No porque no pueda esta traer algún beneficio a la población, más bien porque se ha hecho sin transparencia, porque no es correcto negociar con delincuentes, y porque el deber del gobierno es estar del lado de las víctimas, de los ciudadanos decentes y responsables. La tregua la rechazan los ciudadanos por convicción, por razones morales, no por ignorancia como alguno ha insinuado. Pero además de que esta no es la solución a un problema real, la tregua es el perfecto ejemplo de cómo este gobierno opera, dándole garabato a la población, sin transparencia, sin el presupuesto correcto, tratando de tapar el sol con un dedo, y sin resolver los problemas de fondo. Necesitamos un cambio. Necesitamos un gobierno capaz.

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