logo
  observador politico
Archivo de ediciones anteriores
JOAQUÍN SAMAYOA - 12 octubre 2012

La carreta por delante de los bueyes
         
Comentar Imprimir Aumentar Disminuir  
Compartir: |
La noticia de que el FMLN está considerando designar a Óscar Ortiz como compañero de fórmula de Salvador Sánchez Cerén le ha dado un poco de aliento a una candidatura que en poco tiempo había comenzado a dar señales claras de agotamiento.

Se sabe que hay otros nombres en la lista corta del FMLN, pero ninguno tiene credenciales siquiera parecidas a las de Ortiz en política electoral y eficacia gubernamental. Gerson y Hugo Martínez han sido buenos diputados y excelentes ministros, pero su experiencia electoral se limita a la competencia en combo partidario por una silla en la Asamblea Legislativa. Norma Guevara ha sido una buena diputada, pero su experiencia electoral es igualmente limitada y carece además de experiencia ejecutiva en el gobierno. Violeta Menjívar no aprovechó su oportunidad para prestigiarse como alcaldesa y tampoco se ha destacado mucho en el cargo de viceministra.

En esa lista corta para la candidatura a la vicepresidencia, sólo Ortiz y los dos ministros han cultivado y sustentado una imagen de moderación y pragmatismo, mostrando capacidad para dialogar y cooperar con actores y sectores diversos. En este aspecto tan crucial para balancear la imagen del candidato presidencial, Norma y Violeta quedan descalificadas, pues sólo añadirían espesura y dureza a la coraza de un dinosaurio ideológico. Pero ni Gerson ni Hugo tienen el perfil de personalidad para el arduo trabajo territorial que hace falta para devolverle entusiasmo y confianza a un sector importante de la base partidaria que se encuentra bastante desencantado con el gobierno y con la conducción partidaria.

Si la decisión ha de tomarse con frialdad analítica, Óscar Ortiz puede empezar a hacer planes para saltar al ruedo de la política nacional de altos vuelos. Sólo hay un pequeño problema. Aparentemente la cúpula del FMLN está dispuesta a tragarse sus prejuicios y a darle a Ortiz la oportunidad que siempre le negaron. La pregunta es si Ortiz cabe realmente en esa fórmula presidencial; si entiende y acepta la posibilidad muy real de ser usado para ganar y luego reducido a la más absoluta irrelevancia, como suele ocurrir con todos los vicepresidentes. La pregunta es cómo va a manejar Ortiz las abundantes discrepancias que surgirán en una larga campaña entre su pensamiento político y el del candidato presidencial.

El FMLN debe tener buen cuidado de no poner una vez más la carreta por delante de los bueyes. A diferencia de Mauricio Funes, Ortiz tiene una trayectoria larga y consistente de lucha revolucionaria, pero cinco períodos al frente del gobierno municipal de Santa Tecla lo han obligado a refrescar sus ideas y le han enseñado, entre muchas otras cosas, que no es posible ser un gobernante exitoso alienando al sector privado o confrontando continuamente con quienes ven las cosas de diferente manera.

No tiene mucho sentido incluir a Óscar Ortiz en la fórmula sin que antes el partido haya sostenido un buen debate interno sobre su concepción del Estado y sobre las estrategias para promover un verdadero desarrollo económico y social en las precarias condiciones que encontrará el próximo gobierno. No se trata sólo de ganar una elección, sino principalmente de gobernar con coherencia y eficacia. Esto se dice fácil, pero requiere una franca discusión de ideas, un valiente cuestionamiento de dogmas ideológicos, un abandono de aquellas formas de hacer política que no aprovechan el enorme potencial que existe en diversos sectores y rincones de la sociedad salvadoreña.

Si no existe discusión ni consenso, si no se genera un dinamismo innovador, la inclusión no pasa de ser parte de un eslogan publicitario. Si no se comprende que la única estrategia válida y sostenible para superar la pobreza es el desarrollo, seguiremos condenando a amplios sectores de la población a perpetuar su miseria y su dependencia del asistencialismo estatal.

Meses atrás, Óscar Ortiz adoptó una posición correcta y valiente a favor del cumplimiento de las sentencias de la Sala de lo Constitucional, una posición diametralmente opuesta a la que defendió tozudamente su partido, en comunión de turbios intereses con las fuerzas más retrógradas de la política nacional. No creo que Ortiz comparta la fascinación de la cúpula de su partido con el modelo autoritario chavista. No creo que Óscar Ortiz esté de acuerdo en sacrificar el impulso que debe darse a la educación tecnológica y ocupar el escaso dinero disponible en uniformes escolares que no impactan ni la cobertura ni la calidad de la educación básica.

Esos son sólo unos ejemplos de las muchas cosas en las que Óscar Ortiz chocaría con su partido si este sigue cerrado a renovar sus planteamientos y su oferta de gobierno. Aquí no hay más que una de tres posibilidades: o evoluciona el partido o involuciona su candidato o se pasarán dando en la madre casi a diario. Ambos, partido y candidato, deben ponderar muy bien su decisión. Ojalá, para bien del país, que la opción sea el fortalecimiento y la renovación del FMLN.

HAGA SU COMENTARIO

350 Carácteres Restantes.

*elsalvador.com se reserva el derecho de publicar los mensajes enviados.
*No están permitidos comentarios injuriosos. Todos los campos son requeridos.

COMENTARIOS

JOAQUÍN SAMAYOA
2014-03-06
Observador Político Las bolas de cristal se han empañado
2014-01-14
Observador Político Estrategia para debilitar al adversario
2014-01-13
Posiciones cautelosas con una sola excepción
2013-12-13
Observador Político La última ola de encuestas: ¿A quién creerle?
2013-12-13
Observador Político La última ola de encuestas: ¿A quién creerle?
Archivo
separador
separador
separador
separador
El Diario de Hoy

© elsalvador.com 2014 - Todos los derechos reservados - Aviso Legal - El Diario de Hoy no se hace responsable por comentarios de sus colaboradores